El minimalismo: principios de un estilo simple

¿Qué es el minimalismo?

En la vida podemos querer muchas cosas: querer tener, querer hacer, querer ser. Uno de mis principios básicos es tener, hacer y ser todo lo que quiero. Sin embargo, ahí entra una parte muy importante de la forma de ser: el minimalismo.

Esto es muy minimalista es una expresión que a menudo escuchamos o incluso decimos, pero que pocas veces nos detenemos a pensar qué significa o de donde viene.

La gran mayoría tenemos una vaga y general idea de lo que significa o implica el adjetivo minimalista, pero a menos que nuestra profesión esté relacionada con la arquitectura, el diseño, la decoración, el arte, o bien tengamos despierta la curiosidad, si alguien nos pregunta ¿qué es el minimalismo?

Según la Wikipedia: el término minimalismo, en su ámbito más general, es la tendencia a reducir a lo esencial, un despojar de elementos sobrantes. Es una traducción transliteral del término inglés «minimalismo». Surge en Estados Unidos a comienzos de la década 1 tradición geométrica estadounidense y reaccionando contra el abusivo predominio de las corrientes realistas y el arte pop por parte de museos y coleccionistas. Esta tendencia supuso la última etapa del reduccionismo propuesto en su díavi ch, Stijl.

El minimalismo es un concepto muy fácil de describir: ser capaz de vivir con poco. El minimalismo implica tomar conciencia de que eres capaz de usar solo lo necesario para vivir. La idea es muy sencilla: en vez de querer llegar a tener muchas cosas, ganar mucho dinero o hacer muchísimo, dedicar la vida a tener poco y vivir con poco. Según la última versión del diccionario de la Real Academia Española (RAE), el minimalismo es una corriente artística que utiliza elementos específicos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, etc.

El minimalismo queda más claro si se explica que minimalismo en realidad quiere decir minimismo. En realidad, ser una minimalista significa promover intencionalmente las cosas que más valoramos y eliminar todo lo que nos distrae. Es una vida que nos impone la intencionalidad. Como resultado, obliga a mejoras en casi todos los aspectos de su vida.

La cultura moderna ha aceptado la mentira de que la buena vida se encuentra en la acumulación de cosas, en la posesión de la mayor cantidad posible. Creen que más es mejor y sin darse cuenta se han suscrito a la idea de que la felicidad se puede comprar en una tienda.

Abrazar el minimalismo trae libertad de la pasión que todo lo consume a poseer. Se baja de la cinta del consumismo y se atreve a buscar la felicidad en otros lugares. Valora las relaciones, las experiencias y el cuidado del alma. Nos permite ver todo lo que ya tenemos y nos recuerda estar agradecidos. Al hacerlo, encontramos una vida más abundante.

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